miércoles, 11 de junio de 2014

PENTECOSTÉS


"el Espíritu nos lleva por todo el mundo
a renovar la faz de la tierra"
dibu 8 junio 2014 color

1.      ¿Qué significa la fiesta de Pentecostés? La fiesta de Pentecostés que Israel celebraba 50 días después de la Pascua, era la fiesta de la Alianza, en la que se conmemoraba el acontecimiento del Sinaí, cuando Dios propuso a Israel que se convirtiera en su propiedad de entre todos los pueblos
2.      ¿Cuál es el significado de la fiesta de Pentecostés en el Nuevo Testamento? En el N.T. Pentecostés es como un nuevo Sinaí, la fiesta de la Nueva Alianza que se extiende a todos los pueblos de la Tierra. El Pueblo de Dios se amplía en Pentecostés hasta superar todas las fronteras de raza, cultura, espacio y tiempo.
3.      ¿Hay alguna relación entre lo que sucedió en la torre de Babel y lo que sucede en Pentecostés?.Sí. En la Torre de Babel los hombres querían construir con sus manos un camino hacia el cielo pero fueron incapaces de comprenderse recíprocamente. En Pentecostés, el Espíritu con el don de las lenguas muestra que su presencia une y transforma la confusión en comunión. El orgullo y el egoísmo crea divisiones y muros de indiferencia. El Espíritu Santo, por el contrario capacita a los corazones para comprender las lenguas de todos y reconstruye los puentes entre la tierra y el cielo
4.      ¿Qué es el Espíritu Santo? Las expresiones Espíritu de Dios, Espíritu de Jesús o Espíritu Santo se refieren a la misma persona divina. La fe de la Iglesia proclama que el Espíritu Santo es la tercera Persona de la Santísima Trinidad. El Espíritu Santo es el principio del conocimiento nuevo y divino. Conocemos a Jesucristo a través del Espíritu. El Espíritu Santo es el principio del amor, de la santificación y de la esperanza
5.      ¿Qué es la invocación ¡Ven Espíritu Santo!? En la celebración de Pentecostés invocamos su efusión sobre nosotros, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero. “Mira el vacío del hombre si tu le faltas por dentro”, decimos en la secuencia de Pentecostés.
6.      ¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo? Los dones del Espíritu Santo son 7: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
7.      Oración de Pentecostés: Dios de paz, por tu Espíritu Santo nos concedes atravesar los desiertos del corazón y, por tu perdón, disipas nuestras faltas como la niebla al amanecer. Espíritu Santo, Espíritu consolador, nos has confiado un misterio de esperanza. Incluso si lo ignoramos está ahí y sostiene nuestra confianza. (Hno Roger de Taizé).






El siguiente Video de Dan Stevers expresa con teatro de sombras 
el milagro de Pentecostés narrado en los Hechos de los Apóstoles  






“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo”.

Hechos de los Apóstoles 2, 1-5





DISCURSO DE PEDRO EN PENTECOSTÉS: 

Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: "Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: "Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu... «Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.» Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?» Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo... 


Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas. Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar. (Hch 2,14-47)


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